Tímpanos desollados,
lentes de cristal roto,
silencios a gritos,
años cansados.
Sigilo destripado,
flores marchitas,
vecinas en venta,
revienta.
Peligros muertos por carácter,
ancianos sin bastón ni dentadura,
niños que no llegarán muy lejos,
bienvenidos a la dictadura.
Amarrarse al sinsentido,
al desastre de las gotas
que caen una a una,
detrás de otra.
Ahora que no veo miedos
me tapo con la manta hasta las cejas,
tiemblo ante el calor de tus ojos
y mi corazón revienta.
Caigo en picado
al vacío de los sueños,
entregados en un paquete
con cinta, sellado.
Blanco o negro,
nunca gris,
ni tonos medios,
sostenidos y bemoles de nuevo.
Revienta.
Bienvenido a la locura.
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