Fuerza en las manos,
solo eso.
Coincidencias sin ciencia
que provocan la explosión química
de volcanes dormidos en el tiempo
que emergen arrasando los cuerpos.
Una lucha,
labio a labio, beso a beso,
provocando la explosión de mis versos.
Suspiros que descansan la falta de descanso
y despiertan el amanecer sin bostezos,
quedando dormidos los miedos
tras un desayuno de madrugada.
Fuerza en las manos,
solo eso.
Suficiente para entregarme
y ser tu preso.
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