jueves, 22 de abril de 2010

Mi canción

Con mi voz hecha pedazos,
adelanto un paso al abismo
mientras me saluda la muerte sonriente
esperando como siempre que yerre.

Erre que erre.
Los mismos casos,
las misma iras,
el diluvio que empieza sin hacer daño.
Las misma caras,
las mismas dudas,
la flor húmeda del jardín del Este.

¡Ay Cecilia!
que ronca se nos ha puesto la voz,
no consigo cantarte,
tampoco tocarte.

Tus curvas atrapan mi pecho
y mi fuelle agujereado
solo nos indica que la muerte está próxima
y vendrá sonriente esperando que yerre.

Si fueras mujer te tocaría como a una guitarra,
cuerda por cuerda,
entreteniéndome entre la quinta y la sexta,
y te deslizaría por el mástil, traste a traste,
hasta suspirar la melodía final.
El ritmo como molino de viento,
el último aliento arpegiado,
reconstruyendo los pedazos de mi voz
el puzle de mi vida.

Mi canción.

No hay comentarios.:

Palabra tras palabra para decirte con las mejores palabras, que mis palabras son sinceras. Porque en mi idioma, cada palabra tiene significado y tú... tú significas muchas palabras.